
El ritmo de las estaciones aquí es claro y lo marca la naturaleza. Al contrario que en la ciudad, los paisajes cambian de color y huelen diferente.
Acaban las fiestas de Montánchez y con ellas se marcha el verano. Los vecinos recogen los sabrosos higos locales que han dejado secar al sol y se prepara la montanera, que es cuando los cerdos de la capital del jamón se alimentan con las bellotas que dan las inmensas dehesas pobladas de encinares de la comarca.
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